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Industria Musical Pro
Inteligencia artificial · Financiación

Utopai Studios recauda 60 millones de dólares y entra en el club del unicornio con su cine hecho con IA

El estudio cinematográfico cierra una ronda de 60 millones de dólares que lo sitúa en una valoración de 1.000 millones, según Dealroom. La compañía desarrolla sus propios modelos de IA y suma más de veinte proyectos en cartera.

Redacción Industria Musical Pro 3 min de lectura

Este artículo se ha redactado con asistencia de inteligencia artificial y ha sido revisado por la redacción antes de su publicación. Cómo usamos la IA.

Fuente: musically.com
Utopai Studios recauda 60 millones de dólares y entra en el club del unicornio con su cine hecho con IA

Imagínese un sello discográfico que nace con una única misión: publicar música creada por inteligencia artificial. Poco después, ese sello cierra una ronda de decenas de millones de dólares y se coloca en la valoración de 1.000 millones que en el sector se asocia al calificativo de unicornio. En la industria musical, la escena suena a provocación. En el cine, ya ha dejado de ser una hipótesis: es lo que acaba de protagonizar Utopai Studios.

La compañía ha obtenido 60 millones de dólares en su última operación de financiación, una inyección de capital que la sitúa en esa cota de los 1.000 millones de dólares de valoración. El movimiento lo ha documentado Dealroom, plataforma de referencia para seguir rondas e inversiones en el ecosistema tecnológico.

Más de veinte proyectos en desarrollo

El catálogo en construcción de Utopai no es precisamente modesto. La empresa mantiene en marcha por encima de veinte proyectos, y entre ellos figuran tres películas y dos series de televisión. Uno de esos títulos es una adaptación animada del libro infantil 'The Most Serious Fart', según los datos recogidos por Dealroom.

A primera vista, una película de flatulencias animada por algoritmos choca con la idea de un negocio valorado en miles de millones. La pregunta razonable es qué explica entonces ese precio. Y la respuesta apunta menos al contenido concreto que al soporte tecnológico que hay detrás de él.

Tecnología propia en lugar de producción ajena

Buena parte de la valoración podría sostenerse en la naturaleza de la empresa: no es un estudio de producción al uso que alquila o utiliza herramientas de terceros, sino una compañía tecnológica que trabaja con modelos de inteligencia artificial desarrollados por ella misma. Esa diferencia de posición en la cadena de valor cambia por completo la forma en que los inversores leen el negocio.

El recorrido de la sociedad lo ha explicado con detalle Forbes. Utopai Studios arrancó su andadura bajo el nombre de Cyberver, con un propósito muy concreto: construir un modelo capaz de generar entornos tridimensionales complejos. De aquel motor técnico ha surgido el actual estudio cinematográfico.

“No se trata de hacer películas más baratas. Se trata de hacer posibles películas que la economía del sistema tradicional quizá nunca nos habría permitido hacer.” — Cecilia Shen, consejera delegada de Utopai Studios, en la conferencia MIPCOM de Cannes

La responsable de la compañía, Cecilia Shen, tiene pasado en Google y defendió esa tesis en el marco de MIPCOM, la cita de la industria televisiva que se celebra en Cannes. Su argumento desplaza el foco del ahorro de costes —el lugar común cuando se habla de IA en el audiovisual— hacia la ampliación de lo que resulta viable producir.

  • Ronda de financiación: 60 millones de dólares
  • Valoración alcanzada: 1.000 millones de dólares
  • Proyectos en desarrollo: más de 20
  • Cartera audiovisual: tres películas y dos series de televisión
  • Origen de la compañía: Cyberver, centrada en generar entornos 3D complejos
  • Dirección: Cecilia Shen, con experiencia previa en Google

El paralelismo con un sello de música generada por IA no es casual: resume el debate que atraviesa ahora mismo a todo el entretenimiento. Utopai se presenta como un estudio de cine, pero su combustible es un modelo propio y su aterrizaje en la industria llega con una valoración de unicornio antes de que el público haya visto buena parte de su catálogo. La pregunta que queda abierta es si ese tipo de estructura tecnológica basta por sí sola para sostener la etiqueta, o si el mercado exigirá antes las películas.