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Litigios

Universal y Sony aprietan a DistroKid para que revele cuánta música de IA llega al streaming

Las dos grandes discográficas presentan una nueva moción en el tribunal federal de Manhattan para obligar a DistroKid a detallar el volumen de audio generado con inteligencia artificial que distribuye a las plataformas. El movimiento une su demanda contra Suno con su pleito contra el distribuidor.

4 min de lectura

Este artículo se ha redactado con asistencia de inteligencia artificial y ha sido revisado por la redacción antes de su publicación. Cómo usamos la IA.

Fuente: www.hypebot.com
Universal y Sony aprietan a DistroKid para que revele cuánta música de IA llega al streaming

Universal Music Group y Sony Music han subido el tono en su ofensiva judicial contra DistroKid, uno de los distribuidores independientes de mayor peso del sector. Las dos compañías han registrado una nueva moción ante el tribunal federal de Manhattan, en el marco de su disputa con Suno, en la que reclaman al distribuidor que ponga cifras concretas al volumen de música generada con inteligencia artificial que remite a los servicios de streaming.

La maniobra funciona como bisagra entre dos conflictos que hasta ahora avanzaban por separado: la demanda por derechos de autor que Universal presentó contra el propio DistroKid y el pulso de ambas majors contra Suno, el generador de audio con IA. Con este paso, el distribuidor queda situado en el centro de ambos frentes.

El interés de las discográficas no es abstracto. Un análisis reciente sobre 1.743 pistas verificadas, firmadas por 886 artistas de 54 países distintos, concluyó que el 92,8% de esas canciones se habían creado con Suno y que el 77,6% de ellas habían pasado por la distribución de DistroKid antes de llegar a las plataformas.

“DistroKid es un tercero en el litigio en curso entre Universal Music Group, Sony Music y Suno. Estamos comprometidos con la transparencia y seguiremos cooperando con el proceso legal a medida que avance este asunto.” — DistroKid, en declaraciones a Hypebot

La clave está en la defensa de uso legítimo de Suno

Para tumbar el argumento de uso legítimo que Suno esgrime ante la justicia federal, las majors necesitan demostrar que el audio producido por máquinas erosiona el mercado comercial de los creadores humanos. El problema es que Suno deja de controlar el rastro de una canción en cuanto el usuario la exporta, de modo que las compañías han redirigido su mirada hacia el distribuidor que mayor caudal de archivos hace llegar a Spotify y al resto de servicios digitales.

DistroKid ocupa, según los documentos judiciales, una posición difícil de esquivar dentro de ese circuito:

  • Volumen elevado: los escritos sostienen que el distribuidor entregó cerca de 12 millones de pistas a un único gran servicio de streaming en apenas medio año, lo que supone más de la mitad de todo lo que esa plataforma recibió en ese periodo.
  • Peso en el ecosistema: DistroKid canaliza entre el 30% y el 40% de la música que se sube a Spotify y a otros servicios digitales.
  • Lo que exige la citación: los totales mensuales de pistas examinadas por el software de detección de IA del distribuidor, cuántas de ellas quedaron marcadas como generadas por inteligencia artificial y qué regalías de streaming generaron esas canciones.

Una presión que llega por varios flancos a la vez

La nueva moción se suma a la demanda que Universal interpuso el mes pasado directamente contra DistroKid. La compañía calificó entonces su modelo de subidas ilimitadas como una suerte de tubería de desechos generados por IA, después de detectar cuentas individuales que, según su versión, habrían alojado miles de pistas sin autorización.

Con la citación ahora presentada, Universal y Sony convierten al distribuidor en un testigo involuntario cuyo testimonio serviría para documentar cómo las canciones creadas con Suno terminan dentro de los catálogos comerciales de las plataformas. Es decir, ya no se trata solo de discutir con qué materiales se entrenan los sistemas, sino de seguir el dinero hasta el final del trayecto.

El movimiento también tiene consecuencias para los artistas independientes. Las recientes intentonas de DistroKid por limpiar su catálogo han provocado daños colaterales: en algunos casos se han eliminado publicaciones de músicos humanos legítimos, que además se han encontrado con un servicio de atención al cliente lento a la hora de reclamar.

Lectura de fondo

Las grandes discográficas han ampliado el radio de sus acciones legales: además de pleitear contra los desarrolladores de IA por sus conjuntos de entrenamiento, ahora buscan cerrar las vías por las que esa música se monetiza en el streaming. La distribución sin verificación previa tiene los días contados, algo que no perjudica necesariamente a los artistas legítimos. El reto para los músicos independientes será proteger sus lanzamientos auténticos a medida que los filtros automáticos se vuelvan más severos.