Toundra: «Nunca he considerado que estuviésemos muertos, aunque hubo momentos en los que estuvimos a punto»
La banda madrileña vuelve con Siete, un disco nacido después de la marcha de Esteban y la llegada de Jorge, en el que han simplificado estructuras, han dado más peso a los sintetizadores y han asumido la autogestión como forma de trabajo.
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Toundra han regresado con Siete, una nueva colección de canciones en la que el grupo madrileño mantiene intacto el núcleo de su sonido, pero introduce variaciones de fondo en su manera de componer y de organizarse. El álbum aparece tras un periodo de sacudidas internas, con la marcha de Esteban y la incorporación de Jorge, y lo hace además con la banda manejando sus propios asuntos.
Alberto no esconde que la ruptura resultó complicada para el grupo. El hasta ahora miembro de Toundra tenía decidido que no continuaba, mientras el resto seguía con ganas de tocar. Macón, Álex y él comenzaron a quedar sin ningún plan cerrado, sin tener claro si aquello sería un proyecto distinto, una continuación de Toundra o simplemente un trío. Poco a poco se convencieron de que merecía la pena seguir bajo el mismo nombre y de que Jorge encajaba como la pieza que faltaba.
“Fue bastante duro para todos. Él tenía claro que no quería seguir, pero nosotros seguíamos teniendo ganas de tocar juntos.” — Alberto, Toundra
Álex añade que el calendario tampoco ayudó: dispusieron de menos tiempo del acostumbrado para escribir y repasar el material en el local antes de entrar en el estudio, y el método de trabajo se alejó bastante del habitual. Aun así, el resultado acabó encajando.
“No sé si resurrección. Nunca he considerado que estuviésemos muertos, aunque hubo momentos en los que estuvimos a punto. Pero sí es verdad lo que dice Alberto, este impás nos ha servido para volver con muchas ganas.” — Álex, Toundra
Menos partes y más sintetizadores
El propio título del álbum funciona como declaración breve y directa, con siete discos a la espalda y siete cortes en el elepé. En lo musical, la banda ha profundizado en el uso de sintetizadores y de elementos electrónicos, un recurso que había aparecido de forma tímida en entregas anteriores y que aquí gana protagonismo. A la vez, han aplicado un ejercicio de simplificación: reconocen que en los últimos tiempos se estaban excediendo en la búsqueda de estructuras progresivas, acumulando secciones intrincadas y poco conectadas entre sí, y sostienen que el nuevo enfoque dota a cada canción de más empaque. La intención declarada era recuperar la contundencia y la sencillez de los primeros trabajos sin perder la identidad.
“tras muchos años componiendo temas demasiado complejos en cuanto a estructura, es una liberación poder hacer temas sencillos, en los que incluso se repiten partes, y estar a gusto, conformes, e ilusionados con ello” — Álex, Toundra
Álex matiza que no había rémoras que abandonar en etapas previas, aunque sí admite que muchos de sus temas favoritos del grupo nacieron justamente de esa ambición por complicar las piezas. Sobre la posición del grupo en el panorama nacional, ambos coinciden en que se sienten respaldados, pero no se identifican con una escena concreta: su público es heterogéneo y han actuado en festivales de todo tipo. Alberto cree que hubo una parte de suerte y una exposición amplia a oyentes de gustos distintos, y defiende que programar propuestas variadas en un cartel abre puertas y diversifica la escena. Álex apunta que arrancaron cuando el instrumental, el post y el progresivo estaban en un buen momento y que supieron mantenerse ahí. Les hace ilusión, eso sí, comprobar que otras bandas les citan como influencia.
Autogestión y el estudio como casa
La decisión de pasar a la autogestión no nace, según Alberto, de un cansancio previo, sino de un cálculo: pesar el esfuerzo que exige, las expectativas y los beneficios posibles. Hubo sellos interesados con ofertas encima de la mesa, pero con su capacidad actual y su ambición concluyeron que lo lógico era moverse solos. Recuerda que aquella era la intención original cuando Toundra empezó y que las primeras propuestas discográficas fueron un caramelo difícil de rechazar; hoy, para un grupo de su estilo y tamaño, no lo ven tan necesario. Álex insiste en que su relación con los sellos fue siempre positiva, con interlocutores que respetaron su libertad artística, y que el cambio responde al momento actual más que a cualquier desgaste.
Para el sonido volvieron a ponerse en manos de Santi García en los Estudios Ultramarinos Costa Brava, una alianza que ambas partes describen como garantía de calidad. Alberto destaca que el productor conoce bien al grupo, percibe su evolución, escucha el material desde fuera y ofrece lecturas que la banda no ve en primera instancia; su recorrido va del sonido más contundente a lo experimental y ha trabajado con formaciones de referencia para ellos. Álex lo resume sin rodeos: a estas alturas no conciben un disco de Toundra sin él a los mandos.
Víctor García-Tapia y la portada de Mercedes Bellido
En uno de los cortes colabora Víctor García-Tapia, miembro fundador que dejó el grupo en 2013, lo que supone el primer reencuentro desde entonces. Alberto explica que había retomado el contacto con él tiempo atrás y que fue el propio músico quien se ofreció a participar cuando supo que estaban grabando; la propuesta se recibió con entusiasmo en el seno de la banda, que lo entiende como un guiño hacia quien ayudó a levantar el proyecto.
“Lo único que lamento de la colaboración con Víctor es no haber podido coincidir con él en el estudio. Le conozco desde hace muchos años y es, además de un músico cojonudo, una gran persona y uno de los tipos más divertidos que me he echado en cara.” — Álex, Toundra
El apartado visual también tiene firma propia: la portada parte de un lienzo original de Mercedes Bellido. Buscaban algo lo más manual posible, en contraste con un presente en el que las inteligencias artificiales están por todas partes. Fue Jorge quien llamó la atención sobre su trabajo, y al revisarlo encontraron muchas piezas evocadoras, además de una conexión natural entre su faceta escultórica y su pintura. El planteamiento que le trasladaron tenía que ver con la destrucción y la reconstrucción como eje del disco; con los primeros bocetos vieron que funcionaría, y el resultado final convenció por los colores y por el formato de dos láminas que se comunican entre sí.
Vortex, un directo más sobrio y nombres a seguir
Al repasar la discografía, Vortex ocupa un lugar central para buena parte del grupo: Alberto lo sitúa en el podio de sus trabajos, recuerda la época como un gran momento compositivo y técnico y señala que en los conciertos con Jorge la mayoría del repertorio salía de ese disco, además de las oportunidades de gira que trajo. Álex es aún más rotundo y lo coloca en lo más alto, con mención especial para Cruce Oeste, uno de sus favoritos para tocar en vivo pese a que con los años haya desaparecido de los conciertos. Sobre los próximos shows, apuntan a un directo algo más sobrio, en el que las texturas de sintetizadores y las capas nuevas aportan variedad al repertorio, con menos baile encima del escenario.
Suena en su tocadiscos
- Shora, influencia reconocida por Alberto desde antes de poner en marcha Toundra
- Chat Pile
- Kelly Lee Owens
- Burial
- These Arms Are Snakes
- Envy
- Psychedelic Porn Crumpets
- Mono No Aware
- Motorpsycho
- Ou!, la propuesta española que cita Álex