Suno ya tiene CFO, licencias y financiación: lo que aún le frena para salir a bolsa
La empresa fichó a su primera directora financiera, cerró acuerdos con Warner, BMG y Believe y supera los 775 millones captados, pero dos demandas de las majors ya apuntan a los modelos que explota hoy.
Este artículo se ha redactado con asistencia de inteligencia artificial y ha sido revisado por la redacción antes de su publicación. Cómo usamos la IA.
Suno puso en circulación el 9 de septiembre su generación v6, un salto de modelos de inteligencia artificial musical edificado sobre tres socios con licencia: Warner Music Group, BMG y Believe. Mikey Shulman, cofundador y consejero delegado, presentó el estreno como «el comienzo de un nuevo capítulo para la música».
El lenguaje ambicioso va acompañado de números. En junio, una ronda situó la valoración de la compañía en 5.400 millones de dólares; en febrero había rebasado los dos millones de abonados de pago y sostiene que más de 100 millones de personas han utilizado la plataforma. En su intervención del 1 de octubre en el congreso Screentime de Bloomberg, en Los Ángeles, Shulman aseguró que la firma está «muy por encima» de esos dos millones de suscriptores y de los 300 millones de dólares de facturación recurrente anual que comunicó en su momento, aunque no dio cifras nuevas. La financiación acumulada supera los 775 millones de dólares.
El organigrama de una empresa que mira al parqué
Nadie en Suno ha declarado que quiera cotizar, pero su estructura financiera se está construyendo como si ese fuera el destino. En julio, una vacante localizada por MBW pedía a uno de los próximos fichajes sénior de finanzas que pilotara la auditoría del primer ejercicio contable y que levantara los controles y el rigor exigidos para estar lista ante una salida a bolsa.
El 14 de septiembre, Cherry Miao comunicó su llegada como primera directora financiera de la historia de la compañía. Llegaba de pasar casi tres años en la empresa de datos Hightouch, donde ocupó ese mismo puesto en su última etapa. Antes había trabajado cinco años en Lightspeed, el fabricante de software de comercio con sede en Montreal —que no debe confundirse con Lightspeed Venture Partners, inversor en Suno—, donde contribuyó a escalar el negocio en la etapa previa a su cotización en Toronto en 2019; se marchó a la firma de capital riesgo Accel en septiembre de 2018, unos meses antes de que Lightspeed debutara en el mercado.
El calendario invita a la comparación. El 8 de septiembre, víspera del lanzamiento de v6, la empresa de audio con inteligencia artificial ElevenLabs nombró consejero delegado financiero a Ethan Tandowsky, procedente de la compañía de pagos Adyen, donde participó en su salida a bolsa de 2018 y desempeñó ese cargo desde 2023. Según The Information, el fichaje respondía a una eventual OPV hacia 2028. El 30 de septiembre, ElevenLabs cerró una oferta de compra de acciones a empleados por 300 millones de dólares a una valoración de 22.000 millones, más de cuatro veces los 5.400 millones que alcanzó Suno en junio. Tandowsky ya ha llevado una compañía al mercado y ha gestionado sus cuentas como sociedad cotizada; la experiencia de Miao corresponde a la etapa anterior al estreno bursátil. Dos días después de aquel nombramiento, ElevenLabs firmó su primer acuerdo de licencia con una major, Universal Music Group, por varios años y sin litigio entre las partes. UMG ha cerrado además pactos con Udio (tras el acuerdo de octubre de 2025), Spotify, Nvidia y KLAY, y en agosto tomó participación, junto al resto de majors, en una ronda Serie B de Stability AI de 76 millones a valoración no revelada.
Los caminos de las dos compañías empiezan a cruzarse en el producto. ElevenLabs, nacida en la voz sintética, desembarcó en la música en agosto de 2025 con ElevenMusic; Suno abrió el 1 de octubre la beta pública de Speech, un modelo que produce voz hablada y música de fondo en una sola pista. «La música siempre estará en el corazón de Suno y de lo que construimos», escribió el director de producto Jack Brody al anunciarlo. «Al mismo tiempo, nuestra visión siempre se ha extendido a otras formas de expresión humana». La diferencia está en lo dicho en voz alta: el cofundador y consejero delegado de ElevenLabs, Mati Staniszewski, afirmó en febrero que trabajaban «hacia la OPV y más allá», y desde entonces se ha informado de sus posibles plazos. Suno no ha manifestado públicamente intención alguna de cotizar, ni mucho menos una fecha.
Inversores que ya han tocado la campana
La ronda que fijó la valoración de 5.400 millones apunta en la misma dirección. Suno captó más de 400 millones en una Serie D de junio liderada por Bond Capital, la firma de etapas tardías cofundada por Mary Meeker, cuyas apuestas previas en Kleiner Perkins incluyeron Slack, Uber y Snap. Entre los nuevos socios aparecen IVP, con más de 135 empresas de su cartera que han salido a bolsa desde 1980 —entre ellas Coinbase y CrowdStrike—; Union Square Ventures, inversor temprano en Twitter, Etsy y Coinbase; y Forerunner, cuyas primeras apuestas en Warby Parker y Chime acabaron en el mercado. Bond e IVP invierten tarde, en compañías ya grandes y de crecimiento rápido, a menudo en los años previos a un estreno bursátil; Union Square y Forerunner suelen entrar mucho antes. Lo que comparte el grupo es un historial de haber acompañado empresas hasta el toque de campana, y la costumbre de valorar una participación dando por hecho que habrá una salida al final del camino.
“Pensando en los inversores, tenemos inversores y socios extraordinarios para construir este negocio. Pero mucha gente piensa en la música como un negocio pequeño y al que no necesariamente quiere entrar. Creo que le hemos demostrado al mundo que la música es, de hecho, un negocio grande. La música es una parte muy importante de la vida de la gente y hay un potencial de crecimiento inmenso.” — Mikey Shulman, consejero delegado de Suno, en Screentime (Bloomberg)
Dos demandas y más de 60.000 grabaciones
En junio de 2024, las tres grandes discográficas demandaron a Suno por haber copiado sus grabaciones sin permiso para entrenar sus modelos. El caso, coordinado por la RIAA y presentado en el Tribunal de Distrito de Massachusetts, hablaba de «infracción masiva» de derechos de autor. Warner Music Group pactó en noviembre de 2025 y licenció la plataforma; Universal Music Group y Sony Music Entertainment siguen como demandantes, con 560 grabaciones en juego. Al máximo legal de 150.000 dólares por obra, el techo teórico ronda los 84 millones. La mayor discográfica del mundo, por tanto, firma licencias a lo largo y ancho del sector de la IA mientras mantiene su pleito contra Suno.
El panorama se complicó en otoño. En mayo, los sellos habían pedido añadir 61.026 grabaciones más que decían haber identificado en los datos de entrenamiento de Suno; el 18 de agosto, el juez F. Dennis Saylor IV lo rechazó y les indicó que podían plantear otro pleito, aunque les permitió sumar una reclamación por la vía de la DMCA en la que se acusa a la empresa de rastrear audio de YouTube con las herramientas YT-DL y YT-DLP. El 18 de septiembre lo hicieron: segunda demanda en el mismo tribunal de Boston y ante el mismo juez, por 60.202 grabaciones. En el tope estatutario, algo más de 9.000 millones de dólares frente a una valoración de 5.400 millones. Y el nuevo escrito alcanza el producto vivo, porque sostiene que los modelos v6 se construyeron sobre las respuestas de versiones anteriores y sobre las preferencias que los usuarios mostraron entre ellas.
“Entrenar con las respuestas de un modelo infractor no elimina la infracción: la blanquea. v6 no es un comienzo desde cero; es el fruto del mismo árbol envenenado.” — Demanda de UMG y Sony Music contra Suno, 18 de septiembre
Suno replicó que las acusaciones son «fundamentalmente defectuosas tanto en los hechos como en el derecho» y defendió que v6 se entrenó en parte con «interacciones, incluidas creaciones y señales de preferencia de nuestra comunidad». En su escrito de respuesta del 1 de septiembre en el primer litigio admitió que se obtuvieron datos de audio de YouTube con YT-DLP como material de entrenamiento; su defensa principal es el uso legítimo, que califica de «quintaesencial», y añade que cualquier infracción fue inocente, lo que podría rebajar los daños estatutarios hasta 200 dólares por obra. Nada se resolverá a corto plazo: el descubrimiento de pruebas quedó cerrado en lo esencial el 30 de septiembre y, a petición conjunta de las partes, el 22 de septiembre el juez retrasó hasta el 22 de junio de 2027 el plazo para las mociones dispositivas, de modo que un pronunciamiento sobre el uso legítimo no llegaría hasta la segunda mitad de ese año. Cualquier folleto S-1 presentado antes saldría con la pregunta central sin contestar.
Fuera de Boston, el frente se ensancha. El Tribunal Regional de Múnich dictaminó el 31 de julio que Suno había infringido derechos de autor en un caso impulsado por la sociedad de gestión alemana GEMA, la primera decisión europea sobre una herramienta generativa de música: se atribuyó jurisdicción sobre el entrenamiento realizado en Estados Unidos, aplicó ley estadounidense, descartó el uso legítimo, ordenó revelar los ingresos asociados a las obras y declaró a la empresa responsable de daños. Suno afirma que estudia sus opciones, entre ellas la apelación, y la sentencia no es firme. En paralelo, el 6 de octubre la autoridad de competencia italiana, la AGCM, abrió una investigación sobre sus condiciones de servicio y avisó de un posible «desequilibrio significativo» entre derechos y obligaciones en perjuicio de los consumidores; entre sus objeciones figura una licencia de contenido que, a su juicio, impone la renuncia a los derechos morales al margen del estatuto italiano de propiedad intelectual. Los términos de Suno se reservan sobre el material de los usuarios —incluido lo que generan— una licencia «perpetua e irrevocable». El regulador puede imponer sanciones de entre 5.000 euros y 10 millones.
- Round Hill Music presentó una demanda en California el 17 de agosto en la que cifra unos daños que podrían acercarse o superar los 1.000 millones de dólares y asegura que no piensa pactar.
- La discográfica de música regional mexicana Gerencia 360 demandó el 31 de agosto.
- La canadiense SOCAN acudió el 2 de septiembre al Tribunal Federal de Canadá.
- La danesa Koda mantiene su propio procedimiento.
- Jason Isbell, David Lowery y otras dos personas impulsan una acción colectiva en Massachusetts basada en identidad y datos biométricos, no en derechos de autor: sostienen que la autorización de una discográfica sobre una grabación no habilita por sí sola a usar la identidad del intérprete, y que la protección recogida en el acuerdo de Warner solo alcanza a los titulares participantes y a sus artistas.
Para una salida a bolsa, el problema es contable tanto como judicial. Las normas estadounidenses obligan a describir en las notas de las cuentas una pérdida razonablemente posible aunque no pueda cuantificarse; cuando esa pérdida es probable y estimable, debe anotarse como pasivo. Si Suno pierde en el pronunciamiento sobre uso legítimo, las reclamaciones de los sellos se acercarían a esa segunda categoría, y el auditor de su primer ejercicio tendría que dar el visto bueno. Existen precedentes de estrenos bursátiles con pleitos abiertos: Wixen Music Publishing demandó a Spotify por al menos 1.600 millones la misma semana en que la plataforma presentó sus papeles ante el regulador, y Spotify salió igualmente al NYSE en abril de 2018 y pactó ocho meses después. Anthropic confirmó el 1 de junio la presentación confidencial de su S-1 mientras se defendía de demandas de editoriales musicales; OpenAI hizo lo propio una semana más tarde, con el caso del New York Times sin cerrar. La diferencia es que Suno litiga con dos de las mayores compañías de música grabada del mundo por el material con el que se construyeron sus modelos, y la segunda demanda alcanza los que explota hoy. Cifras para describir su crecimiento tiene; precio para sus pleitos, todavía no.