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Litigios · IA y derechos de autor

Suno quiere sentar a Apple bajo juramento: ¿podría Apple Music sobrevivir sin los catálogos de UMG y Sony?

La empresa de música generativa se opone a la maniobra de Apple para esquivar su citación y sostiene que las grandes discográficas emplean sus catálogos como palanca para arrancar concesiones contra la IA. La vista sobre el asunto queda fijada para el 1 de diciembre en California.

Redacción Industria Musical Pro 5 min de lectura

Este artículo se ha redactado con asistencia de inteligencia artificial y ha sido revisado por la redacción antes de su publicación. Cómo usamos la IA.

Suno quiere sentar a Apple bajo juramento: ¿podría Apple Music sobrevivir sin los catálogos de UMG y Sony?

La compañía de música generativa Suno no está dispuesta a que Apple se quede al margen del pleito que mantiene con Universal Music Group y Sony Music. En un escrito presentado el martes 27 de octubre, la empresa defiende que un representante de Apple debe responder bajo juramento a cuestiones como si Apple Music podría seguir funcionando sin los catálogos de las dos grandes discográficas o qué le han transmitido esas compañías sobre Suno.

El movimiento responde a la ofensiva previa de la compañía de Cupertino, que no figura como parte en el procedimiento y que el pasado 13 de octubre reclamó a un tribunal federal de California que anulara la citación. Según su argumentación, los asuntos sobre los que se le pretende interrogar resultan «irrelevantes, excesivamente amplios y desproporcionados» respecto a lo que exige el caso.

Nueve temas sobre la mesa, cuatro de ellos en directo

La propuesta inicial de Suno abarcaba nueve materias. La empresa ya ha aceptado rebajar la exigencia y conformarse con una declaración jurada por escrito de Apple en cinco de ellas. Las cuatro restantes siguen reclamando comparecencia en persona, y son precisamente las que más incomodan a la compañía que dirige Apple Music.

  • El estado actual de las negociaciones de licencia entre Apple y las dos grandes discográficas.
  • Si Apple ha evaluado en algún momento la posibilidad de operar Apple Music sin uno o sin los dos catálogos.
  • El fraude de streaming detectado en la plataforma.
  • Las conversaciones de Apple con las discográficas, o con su patronal RIAA, a propósito de Suno y del litigio.

El pleito de fondo

Todo este intercambio de escritos nace de la demanda por derechos de autor que UMG y Sony presentaron contra Suno en un tribunal federal de Massachusetts en junio de 2024, en la que acusan a la empresa de haber entrenado su inteligencia artificial con grabaciones protegidas sin autorización. Aquel primer frente afectaba a 560 grabaciones: con un techo de 150.000 dólares por obra, la reclamación podría alcanzar unos 84 millones de dólares, a los que se sumarían hasta 2.500 dólares por cada supuesto acto de elusión de la tecnología de YouTube contra las descargas. En septiembre llegó una segunda demanda por otras 60.202 grabaciones, cuyo máximo teórico superaría los 9.000 millones de dólares aplicando la misma vara. Warner Music Group, que figuró como codemandante en el arranque, cerró un acuerdo con Suno en noviembre de 2025.

Uso legítimo y fondos de regalías

Los cuatro temas que Suno insiste en llevar a declaración sostienen, según su propio relato, dos de sus defensas. La primera es el uso legítimo: la compañía defiende que alimentar su modelo con grabaciones ajenas fue lícito y que la clave está en si esa práctica perjudicó el mercado de las obras originales. Aquí Suno introduce los contratos de las discográficas con Apple, que determinan el cálculo de las regalías mediante mínimos garantizados —abonados con independencia de que circulen o no contenidos de IA— y mediante cláusulas que dejan fuera del reparto el material generado por inteligencia artificial, de modo que, en términos matemáticos, ese contenido no podría diluir los ingresos de las demandantes.

“Apple informó hace poco de que sus esfuerzos por atajar la avalancha de subidas de IA incluyeron la exclusión de 2.000 millones de reproducciones fraudulentas el año pasado.” — Michael Nash, director digital de UMG, en la llamada de resultados de marzo

El problema para Suno es que la moción de Apple sostiene justo lo contrario en un punto decisivo: la compañía afirma que en estos momentos no deja fuera de su fondo de regalías el contenido generado por IA. Para reforzar su tesis, Suno recurre también a las palabras de Michael Nash en esa misma comparecencia ante inversores, cuando el directivo de UMG aludió a cláusulas contra la dilución por IA presentes en numerosos contratos de la compañía y, al mismo tiempo, señaló que no apreciaba indicios de que esa dilución constituyera un problema relevante para sus ingresos.

El «garrote» y el abuso de derechos

La segunda defensa es la del abuso de derechos de autor, es decir, la idea de que un titular ha utilizado sus derechos para obtener ventajas que la ley no le reconoce. En este terreno, Suno sostiene que las discográficas han convertido la dimensión de sus catálogos en un instrumento de presión frente a las plataformas de streaming, y que el supuesto combate contra el fraude sirve de coartada para imponer condiciones contrarias a la IA.

“El núcleo de la defensa de Suno por abuso de derechos es que las demandantes emplean su monopolio y su catálogo «must have» como garrote para arrancar a las plataformas concesiones anti-IA de amplio alcance.” — Escrito de oposición de Suno, 27 de octubre

La compañía apoya ese argumento en dos elementos. Por un lado, recuerda que UMG ha presentado a sus inversores su catálogo como el principal motor de nuevas suscripciones a las plataformas digitales. Por otro, cita el pulso con TikTok a comienzos de 2024, cuando la discográfica retiró todo su contenido de la red social, en parte por la negativa de la plataforma a aceptar sus exigencias sobre música generada por IA, y no permitió su regreso hasta que esas y otras demandas quedaron satisfechas. A ello añade que la propia demanda de las discográficas reconoce que por ahora no sostienen que los resultados de Suno infrinjan sus grabaciones.

Sobre el fraude de streaming, el escrito subraya que quien realmente se enfrenta a él es Apple, no las demandantes, de manera que solo la compañía tecnológica puede aclarar si esa actividad irregular guarda relación con contenido producido por IA. Suno se compromete, eso sí, a no entrar en los detalles técnicos de los sistemas de detección de Apple.

La réplica de Apple

Apple sostiene que lleva más de un año atendiendo seis citaciones cursadas por las discográficas y por Suno, y que en ese tiempo ha aportado información sobre millones de pistas alojadas en su servicio. La compañía describe las preguntas sobre la viabilidad de Apple Music sin las majors como una «expedición de pesca» de un recién llegado al sector con la que pretendería asomarse a sus operaciones. Añade que sus negociaciones de licencia y su estrategia en materia de IA quedarían expuestas en un proceso en el que comparecen sus socios y sus competidores, y se queja de que las partes han arrastrado a toda la industria: menciona citaciones dirigidas a Spotify, Amazon y Pandora, así como a organismos sectoriales como el Mechanical Licensing Collective.

Suno replica que solo cursó dos de las citaciones que Apple contabiliza y reprocha a la empresa tecnológica haber obstaculizado el proceso mientras ella, dice, actuó de forma colaborativa. Sobre la confidencialidad, recuerda que el testimonio puede quedar marcado como altamente reservado y accesible únicamente a abogados externos, de modo que nadie en Suno llegaría a verlo. El expediente también revela que Apple activó en marzo de 2026 su propia herramienta de detección de música generada por IA y entregó a las partes una hoja de cálculo con pistas identificadas como producidas por Suno, recuentos de reproducciones incluidos; para las etiquetas «Made With AI» que presentó a sus socios en agosto, Apple Music se apoya en discográficas y distribuidores a la hora de marcar las canciones. La vista sobre la moción de Apple está prevista para el 1 de diciembre ante la jueza magistrada Virginia K. DeMarchi, y de ella depende que la compañía tenga que sentar a un testigo a responder sobre los cuatro temas.