Suno limita a 20 las descargas mensuales de sus suscriptores Pro y promete nuevos modelos con la industria musical
La plataforma recorta las descargas de planes de pago y gratuitos para frenar el uso fraudulento, y adelanta una nueva generación de modelos desarrollados con la industria.
Este artículo se ha redactado con asistencia de inteligencia artificial y ha sido revisado por la redacción antes de su publicación.
La plataforma de generación musical con IA Suno ha decidido poner límites a las descargas de sus usuarios. A partir del 3 de septiembre, tanto los suscriptores de pago como los usuarios gratuitos verán reducida su capacidad para guardar canciones, en un movimiento dirigido a frenar la exportación masiva de temas hacia plataformas de escucha digital.
En el plan Pro, que cuesta entre 8 y 10 dólares al mes, el máximo será de 20 descargas mensuales, mientras que en el Premier, de 24 a 30 dólares, el tope se sitúa en 60. Hasta ahora, estos dos niveles no tenían límite de descargas y contaban con 2.500 y 10.000 créditos mensuales, respectivamente. Los usuarios gratuitos, que hoy reciben 50 créditos renovables cada día, pasarán a disponer de un máximo de siete descargas en total y solo para uso personal, por lo que no podrán subirlas a Spotify, venderlas ni emplearlas en trabajos comerciales.
La compañía justifica la medida como una barrera frente a los 'actores malintencionados' que exportan canciones en masa para obtener regalías por reproducciones artificiales, una práctica que llevó a una coalición de derechos de artistas a calificar a Suno como una 'fábrica de material para fraudes'.
Suno señala que su intención es que la plataforma se utilice para una creación musical deliberada, y recuerda que los suscriptores que superen su cupo mensual podrán adquirir descargas adicionales. Los abonados de Premier, además, seguirán sin límite para descargar desde Suno Studio, la suite de producción basada en navegador.
Nueva generación de modelos con la industria
La compañía también ha aprovechado el anuncio para reiterar que está trabajando en una nueva familia de modelos desarrollados en colaboración con la industria musical. Según Suno, estos sistemas producirán resultados más rápido, con mayor calidad de audio y más control creativo que todo lo lanzado hasta ahora, y cuando se presenten retirarán todas las versiones anteriores. Las canciones ya creadas seguirán disponibles, reproducibles y compartibles, y podrán servir de base para versiones y remezclas.
En paralelo, Suno ha actualizado sus términos de servicio para prohibir explícitamente la obtención de copias por vías distintas a sus canales de descarga, como la grabación directa de la reproducción o el uso de herramientas para extraer el audio de la emisión en línea. La empresa se reserva la posibilidad de investigar y emprender acciones legales contra quien incumpla las normas, así como de eliminar contenido, suspender cuentas o denunciar a las autoridades. También podrá añadir marcas de agua, huellas digitales o metadatos que indiquen el nivel de servicio y si la descarga es legítima, y los usuarios aceptan no alterar ni eludir estos marcadores.
El nuevo marco se enmarca en el acuerdo de licencia que Suno firmó con Warner Music Group, donde ya se avanzaba que las descargas requerirían una cuenta de pago. Sin embargo, Suno ha matizado la propuesta original: en lugar de eliminar por completo las descargas en el nivel gratuito, dejará siete descargas únicas. Además, a partir del 3 de septiembre, una canción de un suscriptor de pago no podrá publicarse, venderse ni licenciarse hasta que se haya gastado una descarga en ella, y esa acción no desbloquea todos los temas: las remezclas ya estaban limitadas al uso personal y no comercial, y esa restricción se mantiene independientemente del plan o de si son una descarga permitida. Esa diferencia separa a Suno de Udio, que después de sus acuerdos con Universal y Warner deshabilitó las descargas por completo, mientras que el director de música de Suno, Paul Sinclair, ha defendido 'estudios abiertos, no jardines amurallados'.
El contexto judicial sigue abierto: Universal Music Group y Sony Music Entertainment continúan como demandantes en el caso presentado por la RIAA en junio de 2024, y Suno afronta además una demanda colectiva de artistas independientes por el supuesto uso de sus grabaciones para entrenar los modelos.