“Siempre intentamos hacer cosas divertidas y no limitarnos”
Tras el fenómeno de TEKKNO, Kevin Ratajczak y Nico Sallach presentan TANZNEID, un disco que vuelve a mezclar metal, electrónica y pop sin complejos. Aquí cuentan cómo componen ahora, cómo gestionan la presión y por qué no quieren perder el caos en directo.
Electric Callboy vuelven a mover el tablero. Tras TEKKNO, el disco que redefinió su identidad y amplió por completo su escala, la banda alemana publica TANZNEID (Century Media/Sony), un trabajo que de nuevo combina la fuerza del metal con la electrónica y las melodías pop. Kevin Ratajczak y Nico Sallach atienden a Industria Musical Pro para repasar cómo han afrontado la presión, el nuevo proceso de composición y una puesta en escena cada vez más grande.
Componer en habitaciones de hotel nunca os había funcionado. Tras pasar buena parte de estos años de gira, ¿ha cambiado vuestra manera de trabajar?
Kevin: Seguimos siendo perfeccionistas, pero la forma de componer ha tenido que adaptarse a la carretera. Cada vez que surgía una idea, la comentábamos y la trabajábamos aunque estuviéramos en una habitación de hotel o entre bastidores. No buscábamos grabaciones definitivas: si aparecía una línea vocal, registrábamos gritos o voces con el equipo para hacernos una idea general. Después, en casa, terminábamos la canción. También hemos aprendido a confiar más en el primer instinto: cuando trabajas demasiado los detalles, pierdes de vista el conjunto. Muchas veces probamos cambios y acabamos volviendo a la versión original. Nico añade que, si una canción se atasca y exige demasiados cambios, termina en la carpeta B o C y nunca se llega a terminar.
TEKKNO cambió por completo vuestra escala. ¿Aparece la presión por conseguir algo todavía más grande?
Nico asegura que tras TEKKNO la presión fue grande por igualar o superar lo conseguido, aunque sobre todo es una presión que se ponen ellos mismos. Son perfeccionistas y casi nunca terminan satisfechos del todo. Kevin lo relativiza: para él, el éxito no admite una cuantificación ni un porcentaje, depende de quién escuche y eso no se puede controlar. Lo único que pueden hacer es crear canciones que sientan como propias y defenderlas. Si no gustan, bromea con que tendrían que volver a sus antiguos trabajos.
TANZNEID se mueve entre la euforia, la contundencia, el humor y momentos atmosféricos. ¿Cómo construisteis ese recorrido?
Kevin explica que al principio no pensaron en el orden del disco ni en la dirección de las canciones: simplemente componían según lo que sentían. Si entraban al estudio felices, salía una canción divertida; si el día era oscuro, algo más pesado y con temática seria. Solo las dos o tres últimas canciones se crearon con una función deliberada, para cubrir los huecos que detectaron al escuchar todo lo que ya tenían. Nico añade que, como muchas canciones del álbum ya se habían publicado, durante las últimas semanas tenían bastante claro qué faltaba, aunque insiste en que cada disco arranca desde cero.
The Way You Are empieza muy pop y después cambia por completo. ¿Cómo trabajáis esa faceta?
Kevin reconoce que son muy fans de las bandas de chicos de aquella época, de NSYNC, Blue y Backstreet Boys. Siempre intentan hacer cosas divertidas y no limitarse a lo que se espera de Electric Callboy. Si un género nuevo les apetece, lo prueban: con Hurrikan ya experimentaron con el Schlager. Eso sí, no conciben dejar una canción tranquila: siempre quieren romperla o destruirla de alguna manera. Nico recuerda que desde el principio sabían que The Way You Are no podía quedarse en una simple canción pop y que la mayoría de los oyentes intuyen en los primeros segundos que va a llegar la sorpresa. La canción se convirtió en su pequeño patio de juegos.
Si TANZNEID fuera un videojuego, ¿qué canción sería el jefe final?
Nico lo tiene claro: Heartclub, porque probablemente sea la canción más difícil de cantar y también de tocar para casi toda la banda. Es muy rápida, exige notas muy agudas, la parte de gritos es muy dura y las guitarras y la batería tampoco lo ponen fácil. Kevin, en cambio, elegiría The Savior, porque le suena a la aparición de un jefe final, como si fuera una película.
Dexter Holland se involucró después de veros en un festival. ¿Cómo fue trabajar con él?
Kevin lo describe como una experiencia increíble y abrumadora. No entienden que algunos fans se pongan nerviosos al conocerlos, pero con Dexter les tocó vivir exactamente eso: les temblaba todo y se comportaban con mucho cuidado. El vocalista de The Offspring, al contrario, estaba relajado y les decía que todo iba bien. Fue una persona cercana y muy fácil de tratar, y tanto la grabación de sus pistas como el rodaje del videoclip resultaron muy sencillos.
Vuestra producción actual es muy precisa: fuego, robots, cambios de vestuario. ¿Cómo protegéis la espontaneidad y el caos?
Nico admite que al principio era intimidante porque todo tiene que pasar en el momento exacto: los cambios de vestuario, las pantallas LED, la posición en el escenario. Pero una producción así también da seguridad, porque el público observa todo lo que ocurre, mientras que con un simple telón todas las miradas se centran solo en la banda. Kevin añade que han reducido un poco los momentos de charla con el público, pero todavía existen, y ese equilibrio les permite combinar un espectáculo profesional con una parte absurda y casi caótica. Nico insiste en que no quieren perder esa sensación de que el público forma parte de todo.
Para terminar: si fuerais personajes de videojuego, ¿qué papel tendríais?
Kevin elegiría a un antihéroe de mundos postapocalípticos, una figura que aparenta ser mala pero en realidad protege a los demás, en la línea de The Last of Us, Mad Max o Fallout. Nico prefiere a Dante, de Devil May Cry, porque es inteligente y nadie puede vencerlo excepto su hermano.
Con TANZNEID, Electric Callboy demuestran que han aprendido a convivir con la presión que ellos mismos se crearon y con una maquinaria escénica cada vez más exigente. Su plan, por ahora, sigue siendo el mismo: divertirse, probar géneros nuevos y mantener el pequeño caos que los hace reconocibles.