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Industria Musical Pro
Guía de hardware para electrónica

Producir IDM: tres herramientas para ritmos complejos y texturas rotas

El término IDM es difícil de acotar, pero hay un puñado de equipos que encajan a la perfección con ese sonido. Repasamos un sampler, un sintetizador y un semimodular analógico que forman un trío muy complementario.

Redacción Industria Musical Pro 4 min de lectura

Este artículo se ha redactado con asistencia de inteligencia artificial y ha sido revisado por la redacción antes de su publicación.

Producir IDM: tres herramientas para ritmos complejos y texturas rotas

El término IDM, siglas de Intelligent Dance Music, es de esos conceptos que todo el mundo usa y pocos saben definir. Lo más probable es que lo acuñara algún periodista musical y que se consolidara a partir de la serie Artificial Intelligence de Warp Records, sello con el que se acabó asociando la etiqueta.

Con artistas tan dispares como Aphex Twin, Mouse on Mars, Monolake, Plaid, Autechre, Luke Vibert, Squarepusher o Venetian Snares bajo la misma etiqueta, no es fácil precisar qué es exactamente. Para esta guía hemos elegido un trío capaz de cubrir las bases de ese sonido: un sampler, un sintetizador con secuenciador y un modelo semimodular analógico.

Elektron Octatrack MKII: el centro del equipo

El Octatrack es ya todo un veterano, pero sigue siendo complicado encontrar un sampler a su altura. Sus cuatro entradas de audio permiten procesar señales en tiempo real y convertirlas en bucles y muestras al momento. A esto se suma un deslizador de cruce que no solo mezcla escenas, sino que también puede modificar simultáneamente un buen número de parámetros. Su secuenciador incluye funciones de probabilidad, condiciones de disparo y bloqueos de parámetros, además de tres LFO por pista, con ocho pistas de audio y ocho MIDI. También es capaz de estirar el tiempo y cambiar el tono en tiempo real, dos recursos muy útiles para ritmos quebrados y texturas rotas.

Elektron Digitone II: fuente de sonido flexible

Este sintetizador con secuenciador integrado ofrece varios motores de síntesis digital y distintos algoritmos de FM para generar una gran variedad de sonidos. Sus funciones de probabilidad, condiciones de disparo y bloqueos de parámetros hacen que incluso un bucle simple se transforme en un patrón complejo. Cuenta con 16 voces, seis tipos de filtro y efectos por pista, incluidos saturación, reducción de bits y reducción de tasa de muestreo. Aunque resulta ideal para crear caos rítmico y sonidos rotos, también trabaja bien con bajos, leads, pads y acordes.

Make Noise 0-Coast: el complemento analógico

El 0-Coast de Make Noise es un sintetizador semimodular analógico que combina la síntesis de la costa este y la costa oeste. Su diseño invita a experimentar y su sonido es inconfundible. Con ayuda de la modulación FM, los circuitos de armónicos y las múltiples opciones de cableado, es capaz de pasar de un bajo clásico a percusión, drones o texturas metálicas y frías en cuestión de segundos. Además, acepta tanto MIDI como control de voltaje, así que se puede gobernar sin problemas desde el Octatrack o el Digitone II. Al disponer ambos de entradas de audio, no hace falta ni mezclador para montar un equipo completo.

Conclusión

Con este trío, las opciones para producir IDM no se acaban. El Octatrack MKII, pese a sus años, sigue siendo un centro excelente para muestreo, secuenciación y control; el Digitone II aporta melodías, armonías y ritmos con una flexibilidad enorme; y el 0-Coast redondea el conjunto con un carácter analógico difícil de igualar. Cualquiera de ellos funciona por separado, pero juntos forman una propuesta realmente completa.