Phonorecords V entra en su fase de propuestas: el CRB decidirá las tarifas del streaming entre 2028 y 2032
Las partes del procedimiento han presentado sus testimonios escritos y propuestas de tarifas ante el Copyright Royalty Board, que fijará las mecánicas del streaming en EE UU. DIMA reclama una resolución ágil mientras la NMPA reivindica un alza del 30% en ingresos editoriales desde 2022.
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El procedimiento Phonorecords V afronta una nueva etapa. Las partes implicadas entregaron el lunes 5 de octubre sus testimonios escritos y sus propuestas de tarifas al Copyright Royalty Board (CRB) de Estados Unidos, la fecha límite que el organismo había marcado para todos aquellos participantes que no habían logrado un acuerdo previo. De este proceso saldrán las tarifas mecánicas que las plataformas de streaming a la carta abonarán a compositores y editoriales en el país entre 2028 y 2032.
La Digital Media Association (DIMA), patronal que representa a los servicios de música en streaming en Estados Unidos, celebró el martes 6 de octubre, un día después de los registros, que el expediente avance y confió en una salida rápida. Entre sus asociados figuran Amazon, Apple Music, Feed.fm, Pandora, Qobuz, Spotify, Tidal y YouTube. En su comunicado, la entidad apeló a los datos de la National Music Publishers' Association (NMPA) sobre el crecimiento de la edición musical estadounidense para subrayar la buena salud del negocio.
“Las partes del procedimiento Phonorecords V presentaron sus testimonios escritos y sus propuestas de tarifas al Copyright Royalty Board. En este proceso, que se celebra cada cinco años, el CRB determinará las tarifas mecánicas que pagan los servicios de streaming en Estados Unidos para los años 2028-2032. DIMA se suma a sus empresas miembro con la vista puesta en una resolución oportuna de este procedimiento y en seguir construyendo sobre el éxito del streaming para los titulares de derechos, los creadores musicales y los servicios digitales por igual.” — Graham Davies, presidente y consejero delegado de DIMA
Quién se sienta a la mesa
El expediente reúne a un arco amplio de intereses. En el registro público del CRB constan como participantes Spotify, Apple, Amazon, Google y Pandora. Enfrente, la NMPA y la Nashville Songwriters Association International (NSAI) actúan de forma conjunta bajo la etiqueta de Copyright Owners, es decir, los titulares de los derechos. A ellas se suman las tres grandes discográficas, que comparecen unidas como Joint Record Company Participants, y la American Association of Independent Music (A2IM). La lista la completan la Songwriters Guild of America (SGA), Word Collections, la editorial de Eminem Eight Mile Style (inscrita como Eight Mile Music Companies), la Music Artists Coalition y el compositor de Nashville George Johnson.
No todas las propuestas van en la misma dirección. La SGA, Word Collections, Eight Mile y Johnson están entre los firmantes que respaldan una tarifa mecánica plana de 0,0030 dólares por cada escucha interactiva o descarga limitada en 2028, con ajuste por inflación en cada ejercicio posterior, según Digital Music News. A esa propuesta se han adherido también la Society of Composers & Lyricists (SCL) y Music Creators North America (MCNA). El letrista Bernie Taupin, colaborador habitual de Elton John, presentó un testimonio escrito en apoyo de esa tarifa uniforme.
A pesar de su intervención pública, el comunicado de DIMA no incluyó ninguna propuesta concreta de tarifa para el periodo 2028-2032.
Del 10,5% al 15,35%: los precedentes que marcan la negociación
El actual Phonorecords V toma el relevo de dos ciclos previos. El Phonorecords III abarcó de 2018 a 2022, y en él el CRB elevó la tarifa principal del 10,5% al 15,1%, con una entrada progresiva que arrancó en el 11,4% en 2018. Spotify y otras plataformas ganaron un recurso, aunque en la revisión de 2022 el organismo ratificó el 15,1%. Después llegó el Phonorecords IV, que cubre de 2023 a 2027 y que se cerró con un pacto entre la NMPA, la NSAI y los servicios, anunciado de forma conjunta con DIMA en 2022. Aquel acuerdo elevó la tarifa principal hasta el 15,35% de los ingresos estadounidenses de cada servicio en 2027, subió los mínimos por suscriptor y el componente de Total Content Costs (TCC), ligado a lo que las plataformas pagan a las discográficas, y abrió la puerta a abonar menos por los paquetes que por una suscripción musical independiente.
| Procedimiento | Periodo | Tarifa principal |
|---|---|---|
| Phonorecords III | 2018-2022 | Del 11,4% en 2018 al 15,1% |
| Phonorecords IV | 2023-2027 | Hasta el 15,35% de los ingresos en EE UU en 2027 |
| Phonorecords V | 2028-2032 | En discusión |
La disputa por los paquetes planea sobre esta ronda. Spotify activó en marzo de 2024 la cláusula que permite pagar menos por los bundles y reclasificó sus niveles de Premium como paquetes que incluyen quince horas mensuales de audiolibros. La NMPA ha calculado que ese movimiento podría costar a las editoriales más de 3.100 millones de dólares hasta 2032 si no se corrige. Amazon ha lanzado desde entonces un paquete similar que combina música y audiolibros.
En la reunión anual de la NMPA celebrada en junio, su directora jurídica y de operaciones, Danielle Aguirre, aseguró que la estrategia de paquetes de Spotify había restado a compositores y editoriales cerca de 480 millones de dólares desde 2024, tomando como referencia las propias estimaciones de la compañía. Según sus cálculos, el bundling practicado por Spotify y Amazon ha rebajado alrededor de un 30% las regalías que ambos servicios abonan.
“Todas las partes han expresado su interés en sentarse a la mesa y discutir cómo arreglar los problemas del bundling y avanzar como socios. Es un primer paso bienvenido. Pero lo que de verdad cuenta son los hechos.” — Danielle Aguirre, directora jurídica y de operaciones de la NMPA
El conflicto también se dirime en los tribunales. The Mechanical Licensing Collective (MLC) demandó a Spotify por la reclasificación en mayo de 2024. La jueza Analisa Torres desestimó el caso con prejuicio en enero de 2025, al entender que Premium encaja en la definición de paquete. En septiembre de 2025 atendió en parte la petición de reconsideración: anuló la sentencia y reabrió el litigio. El MLC presentó un mes después una demanda enmendada en la que sostiene que Spotify usó de forma indebida el precio de su plan independiente Audiobooks Access para valorar el componente de audiolibros de Premium, con la consiguiente merma de las regalías de la parte musical, y defiende que debe mecánicas también por ese plan porque incluye música. El 1 de septiembre de 2026, Torres rechazó que el MLC recurriera de inmediato su decisión sobre los paquetes, aunque desestimó la defensa de Spotify basada en el «unclean hands». El asunto ha llegado igualmente al Phonorecords V: la NMPA y la NSAI han pedido al CRB que emita una citación para obtener documentos del litigio, algo a lo que Spotify se opone, según Digital Music News.
Los números del negocio editorial sostienen buena parte de los argumentos. En la misma cita de junio, la NMPA informó de que los ingresos de la edición musical estadounidense alcanzaron los 7.300 millones de dólares en 2025, un 3,7% más que el año anterior, y subrayó que la edición supera el ritmo de crecimiento de la música grabada por cuarto año consecutivo, un punto que el comunicado de DIMA recoge. La NMPA sitúa además el salto desde los 5.600 millones de 2022 en más del 30%. Como referencia, la RIAA cifró en 11.500 millones los ingresos mayoristas de la música grabada en Estados Unidos en 2025, con un alza interanual del 3,1%.
Las tarifas del streaming se tramitan al margen de las de otros soportes. En junio, las tres grandes discográficas, A2IM, la NMPA, la NSAI y la Music Artists Coalition presentaron una propuesta de acuerdo que mantendría la estructura vigente para formatos físicos, descargas permanentes y tonos de llamada hasta 2032, con ajustes anuales por inflación. Para 2026 esa tarifa se sitúa en 13,1 centavos por canción o 2,52 centavos por minuto de duración, la cantidad mayor, y el tono de llamada seguiría en 24 centavos.
Ese pacto no es unánime. La SGA y Word Collections no lo firmaron y alegan que deja fuera la inflación de 2021 y 2022 y que, en la práctica, devolvería la tarifa a 12 centavos, el nivel fijado para 2023. Eight Mile ha cargado contra la congelación del precio de los tonos de llamada. La SCL también ha objetado y apunta a un posible conflicto de interés por la propiedad cruzada de discográficas y editoriales entre las partes firmantes. El mes pasado, el CRB requirió a los firmantes información adicional, incluida la respuesta a esas objeciones y aclaraciones sobre la propiedad común entre discográficas y editoriales y sobre si el acuerdo se negoció en condiciones de igualdad; además, separó los precios de los formatos físicos, las descargas y los tonos del caso del streaming. Los firmantes han respondido que la tarifa seguirá subiendo con la inflación conforme a la fórmula existente y las discográficas y A2IM la proyectan en unos 13,7 centavos para 2028. Sostienen que la cuestión de la inflación de 2021 y 2022 ya se planteó y resolvió en el Phonorecords IV y se negaron a entregar documentos de la negociación, argumentando que la ley permite al CRB adoptar un acuerdo sin un expediente probatorio. El organismo aún no ha decidido si lo aprueba.
Con los registros del 5 de octubre se abrió además la fase de descubrimiento de pruebas. Salvo que las partes alcancen un acuerdo, el caso irá a una vista que comenzará el 22 de marzo de 2027, con la determinación inicial del CRB prevista para el 17 de diciembre de ese mismo año.