Morat detiene el reloj en Madrid: cuatro noches de lleno y un regreso al lugar donde empezó todo
La banda colombiana estrena en el Movistar Arena su 'Ya Es Mañana World Tour' con cuatro fechas agotadas, un recuerdo para las víctimas del accidente de Urda y un viaje al Madrid en el que dieron sus primeros pasos.
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Durante estos días el Movistar Arena ha funcionado como el despertador más ruidoso de la capital. Ha sonado a bajo, a batería, a voces reconocibles y al griterío de la grada, y sobre todo ha dejado una idea clavada: la vida se disfruta en el presente y a la máxima intensidad. Morat ha aterrizado allí con su celebrado 'Ya Es Mañana World Tour' y ha estrenado cuatro noches con todas las localidades cubiertas.
El regreso del cuarteto colombiano tampoco ha sido un simple trámite. Su vuelta opera a la vez como aviso y como compromiso: el de ofrecer a Madrid el recuerdo más completo y satisfactorio que el público pueda llevarse a casa. Esa promesa la lanzaron nada más arrancar, y conviene comprobar al final de este texto si estuvo a la altura.
Un alto para la solidaridad con Urda
Antes de la música hay un gesto que debe ir por delante. En la segunda de sus citas madrileñas, Juan Pablo, voz principal del grupo, frenó la actuación para acordarse de los damnificados por el accidente ferroviario ocurrido esa misma mañana en Urda, en la provincia de Toledo. El cantante quiso subrayar además el peso que este país ha tenido siempre en la trayectoria de la formación y lo cerca que sienten el dolor cuando ocurre aquí.
“nuestra más profunda solidaridad con los afectados del accidente ferroviario de esta mañana” — Juan Pablo, vocalista de Morat
“lo sentimos muy de cerca, y en estos momentos el dolor también se siente muy de cerca” — Juan Pablo, vocalista de Morat
Un reloj que arranca a las 20:00
Con el reciente cambio de hora, calcular a qué hora empieza una noche se ha convertido en un pequeño ejercicio de adivinación. En esta ocasión la cita quedó fijada a las ocho de la tarde, el instante en que una pantalla con decorado y un código QR empezó a elevarse. A través de ese código el respetable iba dejando por escrito sus recuerdos más valiosos, y la pantalla descubría uno a uno a los cuatro integrantes de la banda.
El comienzo fue contundente, con dos de las piezas más poderosas de su repertorio: 'Llamada perdida' y 'Amor con hielo'. Después de dejar claro el nivel de energía de la noche, Juan Pablo saludó a un público entregado y definió el 'Ya Es Mañana Tour' como «la gira más importante y con más sentido». Hubo también tiempo para el agradecimiento: el grupo no olvida que Madrid fue la ciudad donde comenzaron con apenas 17 años, saltando de bar en bar y de escenario en escenario.
A partir de ahí empezó una suerte de terapia colectiva guiada por Morat. La consigna era dejar de mirar la vida desde la ventana y de trasladar los planes a mañana, porque el mañana, en este proyecto, ya ha llegado y el ayer quedó atrás hace tiempo.
De vuelta al Madrid de los 17 años
El despertador siguió sonando con melodías muy queridas por el público, como 'Aprender a quererte', 'Tu cárcel', 'Cuando nadie ve' y 'Primeras veces', mezcladas con material reciente que ancla la noche en el presente: 'Eclipse Solar', 'Ya es mañana' y 'Me toca a mí'.
Entre canción y canción llegó 'Antes de los 30', la pieza que puede considerarse el motor de todo este proyecto. El sencillo funciona como calendario y como baño de realidad sobre cómo el tiempo nos transforma en aquello que fuimos. En ese punto el hoy se detuvo para dejar paso al ayer, y el grupo decidió retroceder hasta sus orígenes.
El viaje tenía lógica, porque aquellos inicios están ligados a Madrid. Situados bajo una especie de cúpula, Martín, el batería, recordó que en sus primeros videoclips y sencillos, con una producción baratísima, solo estaban ellos cuatro y un ayudante que hacía de cámara. Una década después, con éxitos y premios acumulados, quisieron rendir homenaje a aquellos principiantes contando otra vez con alguien que les grabara como en la vieja época. Ese cámara tenía nombre propio, Alejandro, un seguidor que pudo cumplir su sueño: subió al escenario con sus ídolos y los filmó interpretando 'MTV', uno de los temas de su nuevo disco.
El repertorio lo decide la grada
Los seguidores no solo ejercen de cámara. También son dueños del setlist. La pantalla inicial volvió a bajar para plantear una votación con tres opciones: 'Cuánto Me Duele', 'Di que no te vas' y 'En coma'. Cada canción estaba asociada a un color y el público eligió el suyo. La más votada fue 'Cuánto Me Duele', que sonó en el escenario.
Cuando se cumplían casi dos horas de concierto, el despertador fue bajando el volumen, consciente de que su tarea estaba hecha. Aun así guardaba munición: 'Dos mil algo', 'Desastre natural' y esas joyas imposibles de dejar fuera como 'Cómo te atreves' y 'Besos en Guerra'. Tras una pausa y el consabido bis, Morat regresó con más fuerza para soltar la última lección de la noche: 'A dónde vamos', su lanzamiento más reciente 'Me mata' y '506', la otra de sus colaboraciones con Juanes.
Quedaba por resolver la promesa del principio. ¿Consiguieron entregar a Madrid ese recuerdo pleno que anunciaron? La respuesta es que sí, y con margen: el público pudo jugar con el tiempo, volver al pasado de la banda y frenar el futuro, todo ello con una puesta en escena en la que los fans asumieron un papel protagonista y en la que se vio una humildad notable junto a una calidez musical y vocal enorme. Porque de eso se trata al final: de que la música llene la memoria de instantes que no se borran y de vivir como si el mañana, precisamente, ya hubiera llegado.