Mayte Martín llena el Lope de Vega: «Que la gente vaya a verte a ti y le importe cero lo que les lleves, eso es muy bonito»
La cantaora Mayte Martín lleva este miércoles 30 de septiembre al Teatro Lope de Vega su recital 'Arqueología de lo Puro', con las entradas agotadas, dentro de la Bienal de Flamenco de Sevilla. Repasamos con ella el sentido de la pureza, su relación con otros géneros y por qué no detalla el repertorio en el programa de mano.
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Mayte Martín será una de las voces que cierren con fuerza la programación de la Bienal de Flamenco de Sevilla 2026. La cantaora actúa el miércoles 30 de septiembre en el Teatro Lope de Vega con 'Arqueología de lo Puro', un recital que llega con el cartel de no hay billetes. Sobre ese compromiso, sobre su manera de entender el oficio y sobre el repertorio que prepara habló con Lola Pantoja en una entrevista para Flama.
En el momento de la conversación, Martín se encontraba en Barcelona, según sus propias palabras «un poquito lejos» de la ciudad hispalense, aunque con la mirada puesta en un escenario que le ha regalado noches memorables. El Lope de Vega ha permanecido cerrado tres años y ha reabierto sus puertas precisamente con motivo de la Bienal, un regreso que la artista celebra. A esa cita llega con un palmarés en el que figuran reconocimientos como la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes y el Premio Nacional de Cataluña.
Un título que es una declaración de intenciones
El espectáculo se sostiene sobre el segundo volumen de su disco recién publicado, 'In Illo Témpore', una obra dividida en dos entregas. La primera, 'Entreverao', da cabida a estilos musicales ajenos al flamenco e incluso a piezas muy antiguas de la música clásica. La segunda, 'Puro', es la que alimenta el repertorio que la cantaora llevará al Lope de Vega, planteado como una revisión de cantes y de intérpretes de la primera época.
“El título yo creo que es una declaración de principios y de intenciones” — Mayte Martín
El término 'puro' arrastra cierta polémica desde las teorías gitanistas de Antonio Mairena. ¿Cabe entender la pureza como autenticidad?
La cantaora admite que la palabra admite varias lecturas y sostiene que algo que no es auténtico no puede ser puro en ningún caso. Reconoce, eso sí, que genera controversia, y explica que bautizar una parte del disco como 'Puro' y la otra como 'Entreverao' le servía para distinguir dos territorios propios: el más conservador, dedicado a rescatar cantes y formas antiguas, y el que se permite más licencias y deja entrar otras músicas.
Esa doble vía no es nueva en su carrera: Martín ha grabado boleros y se ha adentrado en otros géneros, algo que, según aclara, no la ha alejado del flamenco. «Más que volver es que nunca me voy», resume. Cuenta que mantiene en paralelo su pasión por el flamenco y por otras músicas, y que cuando intuye que puede intervenir de verdad en alguno de esos estilos, o sencillamente necesita ese lenguaje para expresarse, se sumerge en él y bucea, porque eso es lo interesante. También rechaza de plano que ese tránsito responda a motivos económicos: asegura que solo atiende a sus necesidades artísticas del momento, que trabaja un deseo hasta convertirlo en algo que compartir con el público y que el dinero no entra en la ecuación.
“Un género no es un repertorio, son más cosas. Un género es una manera de expresarse, un lenguaje musical diferente” — Mayte Martín
Lo antiguo como debilidad y el baile sin corsés
La inclinación por lo viejo no es una decisión de coyuntura. Martín confiesa que siempre ha sentido debilidad por lo antiguo y que es lo que más le ha interesado, hasta el punto de que 'Arqueología de lo Puro' no hace sino continuar un camino muy largo. Con la madurez, dice, se siente aún más inmersa en ese material del que lo ha estado nunca.
La entrevistadora le planteó que este año los espectáculos de la Bienal, incluidos los de baile, recuperan un esquema más clásico, menos sujeto a una dramaturgia cerrada, y se acercan a una suerte de recitales en los que figuras como las bailaoras Isabel Bayón y Olga Pericet y el bailaor Manuel Liñán se permiten piezas sueltas para disfrute propio y del público.
“Si nos empeñamos en obligar a los bailaores a hacer una obra teatral, el flamenco se va a perder” — Mayte Martín
Su argumento es que el baile flamenco no necesita dramaturgia, sinopsis ni nada parecido, y que forzarlo en esa dirección sería traicionar su naturaleza, aunque reconoce que existen montajes maravillosos con puesta en escena. Defiende que hay que dejar bailar a los bailaores y bailaoras, porque de lo contrario el público se pierde a grandes figuras: se pregunta, por ejemplo, cómo se le puede exigir una dramaturgia a Concha Vargas o por qué habría que quedarse sin verla en la Bienal porque no encaje en ese diseño. «Vamos a dejarnos de tonterías», sostiene, para reivindicar ese margen para que pase lo que tenga que pasar, ese atributo que hace que el flamenco sea lo que es y que no conviene recortar.
Sin repertorio en el programa de mano
¿Por qué no detalla el repertorio en el programa de mano?
Porque le parece una tontería enumerar piezas cuando lo que va a ofrecer es un recital de flamenco. Lo importante, defiende, es anunciar la filosofía con la que ha armado ese repertorio, sea el que sea el que cante esa noche: una recopilación de cantes antiguos, de cosas añejas. En cuanto a la costumbre de decidir sobre la marcha, cree que no hay motivo para cambiarla y sitúa las verdaderas prioridades en otro lugar: en que en festivales y conciertos el sonido esté bien cuidado y el mensaje llegue al público de la forma más fiel y cómoda posible. Modernizar, dice, lo que de verdad lo necesita; lo demás, dejarlo como está, «que es muy bonito».
Aunque el listado no esté por escrito, sí hay nombres y palos que sobrevuelan la velada. La Niña de los Peines está siempre presente en su aprendizaje y en sus formas, igual que Valderrama, El Cojo, Manuel Torre o Chacón, artistas a los que lleva consigo y cuyas horas de escucha tiñen todo lo que hace. Sabe que cantará por seguiriyas y por bulerías, probablemente por tientos, un poquito por malagueña y cantes de levante: aquello con lo que más se identifica y también lo que forma parte del segundo volumen de 'In Illo Témpore'.
En el escenario estará acompañada únicamente por José Gálvez a la guitarra, una decisión ligada al corte del espectáculo y a la búsqueda de libertad e improvisación: con más músicos, todo queda más amarrado para que nadie se vaya por su cuenta. Martín explica que siempre se ha vinculado a un guitarrista, a un compañero, y que le parece valioso lo que se construye con el tiempo, hasta el punto de que un gesto basta para entenderse. Con Gálvez, además, existía antes un vínculo de amistad, así que parten con ventaja. Sobre el directo añade que ella percibe la energía del público de forma muy intensa, para bien y para mal, y que la elección del repertorio es una comunión entre la gente, el guitarrista y ella: una comunicación sagrada.
Las entradas para la cita del miércoles 30 se agotaron enseguida, aunque la artista recuerda que en ocasiones se devuelven localidades de última hora y vuelven a ponerse a la venta. La entrevistadora evocó una Bienal anterior en la que alguien sentenció que con Mayte Martín se confirma el fenómeno fan en el flamenco, porque basta con que se anuncien sus entradas para que se agoten, traiga lo que traiga. «Que la gente vaya a verte a ti y le importe cero lo que les lleves, eso es muy bonito», responde ella. La conversación se cerró con un «allí nos vemos» y la vista puesta en el Teatro Lope de Vega.