Leonardo Aguilar aparca las polémicas familiares y estrena 'Esquina 22': «Hay cosas que no están en mis manos resolver; mi música sí»
El cantante publica su cuarto álbum de estudio en solitario, un disco de banda ranchera con diez cortes que mezcla versiones de clásicos y temas propios, y que cuenta con El Komander como único invitado.
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Leonardo Aguilar ha decidido que el ruido de fuera no vuelva a frenar su música. El cantante mexicano, de 27 años, publicó en la noche del jueves 5 de noviembre su cuarto álbum de estudio en solitario, 'Esquina 22', un trabajo de diez canciones que sale con el sello independiente Machin Records y con distribución de Virgin Music Latino.
El estreno llega después de varios años en los que el artista ha tenido que convivir con críticas y acusaciones que circulan por redes sociales sobre su familia, una de las dinastías más reconocidas de la música mexicana. Él mismo reconoce que ese desgaste le pasó factura en lo personal y en lo profesional, y que más de una vez le hizo pensarlo dos veces antes de publicar material nuevo.
“Hubo muchos años de comentarios negativos que me hicieron poner mi carrera en pausa, pero a estas alturas no quiero vivir con esa rabia. He pasado por muchos golpes, pero eso ya no debería detenerme. He superado ese miedo porque hay cosas que no están en mis manos resolver; mi música sí.” — Leonardo Aguilar, en conversación con Billboard Español
Una calle de Tayahua y diez canciones
El nombre del disco no es casual. 'Esquina 22' remite a una calle emblemática de Tayahua, un pequeño pueblo de Zacatecas donde se encuentra el rancho de la familia y donde el cantante reside ahora, y ese entorno cotidiano se ha convertido en el punto de partida de esta nueva etapa. La producción es obra de Alfonso De La Cruz, 'Pekas', originario de Sinaloa y firma habitual de éxitos de Julión Álvarez, Calibre 50 y Banda Los Recoditos.
En el repertorio conviven lecturas propias de rancheras muy conocidas —'Las Rejas No Matan', 'A Pesar de Todo' y 'Acepto Mi Derrota'— con composiciones nuevas como 'Nada Pa'l Futuro' y 'Canción de Rancho', esta última junto a El Komander. El intérprete subraya que sus versiones de los clásicos no buscan el parecido con nadie, sino llevar el material a un terreno personal.
¿Cómo acabó El Komander en 'Canción de Rancho'?
El invitado es uno de los ídolos de su infancia y el encuentro se produjo lejos de un estudio: coincidieron en un torneo charro en Puerto Vallarta y allí se acercó a saludarlo. Al volver al hotel llamó a su amigo compositor Eduardo Gurrola y le encargó un corrido sobre jinetes, con chaparreras y sillas de montar. Con la letra en la mano añadió algunos versos y se la hizo llegar al cantante a través de un conocido, que aceptó el envite. «Nunca imaginé que podría cantar con uno de mis ídolos», confiesa. El tema es, según él, uno de sus favoritos del álbum, junto a 'Nada Pa'l Futuro' y a esa 'Las Rejas No Matan' a la que dio un giro muy personal.
Banda ranchera y muchas realidades
¿Se puede definir 'Esquina 22' como un disco de banda ranchera?
Sí, y todos los arreglos pasaron por las manos de 'Pekas', a quien define como un músico de amplia experiencia. Le gusta el resultado porque recoge esos ratos de camaradería y de copas en los que la gente, cansada o con el ánimo bajo, solo quiere pasarlo bien. También explica por qué se quedó en ese terreno en lugar de sumarse a lo que más suena ahora, los corridos tumbados: en su pueblo hay quien escucha a Vicente Fernández o a Antonio Aguilar y quien prefiere lo más reciente, y el cartel de una feria pequeña de Zacatecas, con artistas que pueden hacer hasta un centenar de actuaciones al año sin apenas reconocimiento, no se mide igual que una cita de gran exposición como la Feria de Aguascalientes. «No hay una sola realidad, hay muchas realidades», resume.
Charrería, familia y un título que no llegó
Buena parte de la conversación transcurre en el Rancho El Soyate, conocido en los últimos años por sus resultados en la charrería, el deporte ecuestre tradicional mexicano. El equipo familiar se hizo con el Campeonato Nacional Charro el año pasado, pero en esta edición no logró revalidar el título.
¿Cómo se vivió en casa no ganar esta vez?
Con intensidad, porque todo parecía apuntar a otra victoria y al final no ocurrió. Aun así, Aguilar resta hierro al asunto: si otro compite mejor, no hay motivo para enfadarse, y el conjunto de El Soyate es muy bueno, simplemente esta vez no salió. De la charrería destaca además el ambiente y todo lo que arrastra, desde los artesanos hasta los entrenadores, los veterinarios y los cuidadores de caballos, oficios que viven de esta práctica y que se sostienen cuando la tradición se mantiene viva.
Preguntado por si él, su hermana Ángela y su cuñado Christian Nodal cargan con la responsabilidad de conservar esas costumbres, responde que no lo siente como un peso cuando algo te gusta y te importa. Con este disco, de hecho, disfrutó especialmente el proceso de elegir el repertorio entre muchas opciones, un trabajo complicado que acabó dando un álbum variado y, sobre todo, honesto. Su idea de honestidad pasa por cantar solo lo que ha vivido: no creció en un rancho, pero conoce esa vida de cerca porque reside en Tayahua, no está de visita, y no elige canciones sobre experiencias que no le pertenecen. «La gente se da cuenta cuando una letra no te dice nada», apunta.
El peso del apellido
El cantante insiste en que su proyecto personal existe desde 2017, el año en que llegó a entrar en el camerino de Espinoza Paz para pedirle una canción. Reconoce que él y Ángela han sacado trabajos sin su padre, aunque siguen recurriendo a su consejo, y sostiene que a mucha gente le resulta más cómodo creer que todo les vino dado. También habla de su propio cambio: admite que antes no era una persona agradable y que ha trabajado en terapia muchas de las cosas que llevaba dentro, y acepta que en su familia hay asuntos pendientes que hay que arreglar. Quiere que quien en su día lo vio arrogante lo mire ahora, a los 27, con otra mentalidad.
“No quiero convencer a nadie de que llevo trabajando en mi proyecto desde 2017. Hay mucha gente a la que le conviene más creer que todo nos lo dieron, y está bien. Cambiar la opinión de alguien es muy difícil, así que prefiero centrarme en quien quiere escuchar mi música. Por suerte, hoy mucha gente que me pide una foto me llama por mi nombre y ya no solo dice 'el hijo de Pepe Aguilar'. He aprendido de los errores de mi familia y desearía que el odio que recibo se convirtiera en apoyo.”
Lo que viene
Aguilar no piensa detenerse aquí: ya trabaja en un nuevo álbum y en una colaboración con Moy Bobadilla, un cruce que le ilusiona. Tampoco descarta unirse a su hermana Ángela en una nueva fase que deje atrás los ruidos mediáticos, ya que colaboran mucho tras bambalinas y escriben juntos: «Sería una buena idea», admite. Con Christian Nodal imagina algo distinto, un tema pensado para esas sesiones de copas que inspiran el disco. De momento, su cuarto trabajo ya está en la calle y su mensaje es claro: prefiere mirar a quien quiere escucharle antes que gastar energías en quien ya tiene una opinión tomada.