La Tremendita adelanta en la Bienal de Flamenco el disco que publicará en un mes
La cantaora trianera presentó en el Teatro Central, dentro de la XXIV Bienal de Flamenco de Sevilla, el repertorio de su próximo trabajo, con una puesta en escena discutida y un plantel de músicos excelente.
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El Teatro Central acogió el pasado viernes, en el marco de la XXIV Bienal de Flamenco de Sevilla, el avance del próximo trabajo discográfico de La Tremendita, un álbum que la artista tiene previsto publicar dentro de un mes. Sobre el escenario, la cantaora trianera desplegó junto a su banda el repertorio que dará forma a ese disco, manteniéndose en la misma dirección musical y escénica que sus inquietudes más recientes.
Su discografía ya daba señales de que no iba a quedarse instalada en lo aprendido: A tiempo (2010) y Fatum (2013) apuntaban en esa dirección, y con Delirium Tremens (2018) llegó, muy probablemente, el giro definitivo. El eje de esa búsqueda es el equilibrio entre la herencia y la tradición flamenca que mamó en su familia y la libertad creativa, un terreno al que se suma además la escritura de sus propias letras.
El desconcierto arrancó antes de la primera nota. El montaje se sirvió de un escenario blanco y grisáceo, con una apariencia de suelo propio de las plataformas digitales, y con un vestuario de la artista que remitía al desenlace de la película Bugonia (2025), también por lo desconcertante de aquella secuencia.
Palos libres y sonido sinfónico con dos bajos
En esta edición, y a diferencia de la Bienal anterior, donde su propuesta se articuló como un diálogo con La Kaíta, la cantaora planteó una interpretación que mezclaba la ejecución libre de los palos con composiciones de corte más acancionado y con una sonoridad cercana al jazz-rock, lo progresivo y lo sinfónico. Conviene recordar que sobre las tablas llegaron a sonar dos bajos a la vez. Nada que ver, en cualquier caso, con el flamenquito ni con los derivados de escaso recorrido que abundan en el circuito: su repertorio es flamenco de raíz, aunque la manera de materializarlo no se ciña estrictamente a esa línea.
- Seguiriyas.
- Soleá, con guiños a El Chozas.
- Tremolera, una propuesta construida sobre unas Chuflas de Juan Valderrama.
- Saeta.
- Garrotín con letras de Moreno Galván, popularizadas en su día por Menese.
- Bambera de Triana con abandolaos, con momentos que evocaban New Jondo (1980), de El Turronero, sobre base de funky y boogie.
- Tremenderías, bulerías dedicadas a su abuela, cuya voz se escucha en el montaje.
- Petenera a dúo con Joana Dark, inspirada en el canto popular catalán La Fam y con rasgos de zorongo.
- Milonga, tango y una rumba, Milele, de escaso peso, que puede escucharse ya en las plataformas musicales como anticipo del álbum.
“Qué hermosa es la libertad / y algunas veces cavilo / que siendo cosa tan grande / esté pendiente de un hilo” — Letra de Moreno Galván para el garrotín
“¿Es qué aquí no sirve nadie? / siempre mandan los extraños. / No mira un aperaó / por la tierra como el amo” — Letra de Moreno Galván para el garrotín
El garrotín, con esas letras firmadas por Moreno Galván que en su día cantó Menese, coincidió con la presencia en el teatro de representantes del actual gobierno municipal y autonómico. El cronista dejó constancia de que no sabe qué pensarían al escucharlas, y aventuró que, posiblemente, nada.
Las Tremenderías, esas bulerías con dedicatoria a su abuela y con la voz de la propia abuela incorporada al montaje, fueron uno de los pasajes con más carga personal. La petenera, interpretada a dúo con la artista invitada Joana Dark, se apoyó en un canto popular catalán, La Fam, y dejó entrever rasgos de zorongo. El cierre llegó con Milele, la rumba que ya funciona como adelanto del disco en las plataformas musicales y que contó con las palmas y los coros de buena parte del público que quiso sumarse.
Una puesta en escena revisable y excelentes músicos
El resultado, sin embargo, no funcionó en todos los tramos. Hubo momentos que derivaron en aburrimiento y la puesta en escena se antoja revisable, por mucho que el plantel de músicos estuviera a una altura notable. La sensación del cronista es que el conjunto ganará frescura a medida que vaya rodándose.
El texto deja una comparación explícita: a la cantaora trianera le ocurre lo mismo que a Cristian de Moret con su guitarra eléctrica. Sus propuestas más austeras, aquellas en las que se apoya casi en exclusiva en su bajo, son las que el cronista prefiere, porque es ahí donde suele aparecer la tensión en la interpretación, un elemento imprescindible en el flamenco y, tratándose del cante, condición necesaria para ir más allá de la mera ejecución.
Al margen de los gustos, La Tremendita transmite la seguridad de quien sabe lo que quiere, lo que siente y de qué manera lo siente. A eso suma la capacidad de llevarlo a la práctica: compone, interpreta, dirige, produce e investiga con avidez, y consigue reunir en los recintos a un público diverso. Aquella noche manifestó en varias ocasiones que es feliz y deseó lo mismo a los asistentes. Su propuesta está clara; a partir de ahí, la cuestión es de gustos. El cronista anunció que seguirá acudiendo a sus conciertos.
| Apartado | Detalle |
|---|---|
| Espectáculo | Menos es más |
| Marco | XXIV Bienal de Flamenco de Sevilla |
| Lugar y fecha | Teatro Central (Sevilla), 11/09/2026 |
| Voz, bajo y dirección artística | La Tremendita |
| Dirección musical | Dani de Morón y La Tremendita |
| Guitarra | Dani de Morón |
| Batería | Manuel Reina |
| Bajo | Juanfe Pérez |
| Teclados | David Sánchez |
| Artista invitada | Joana Dark |
| Aforo | Lleno |
Crónica de Juan Antonio Rodríguez para Flama. Reportaje gráfico: Laura León.