La fiscalía exige cárcel para el estafador que usó IA para desviar más de 8 millones en regalías
Michael Smith, de 54 años, admitió haber creado miles de canciones con inteligencia artificial y reproducirlas con bots para quedarse con regalías ajenas. Los fiscales reclaman al menos 46 meses de prisión; su defensa sostiene que el perjuicio fue una «gota en un océano».
Este artículo se ha redactado con asistencia de inteligencia artificial y ha sido revisado por la redacción antes de su publicación. Cómo usamos la IA.
Michael Smith, de 54 años, reconoció el pasado mes de marzo que empleó inteligencia artificial para fabricar miles de canciones y que después las hizo sonar miles de millones de veces mediante bots. La maniobra le reportó más de 8 millones de dólares en regalías musicales, y ahora la Fiscalía federal quiere que pague por ello con una condena de prisión severa.
En un escrito remitido al tribunal, los representantes del Ministerio Público estadounidense instan al juez a imponerle como mínimo 46 meses de cárcel. Su argumento central es que el acusado se aprovechó durante años de unos creadores que, en sus propias palabras, trabajan duro y cobran poco con frecuencia.
Más de seis años de actividad diaria
El relato de los fiscales sitúa a Smith en el centro de una operación prolongada en el tiempo: según su escrito, durante más de seis años se dedicó casi a diario a ejecutar un fraude de gran escala. No lo describen como un error aislado, sino como un entramado complejo con múltiples ramificaciones cuyo objetivo era redirigir hacia su bolsillo regalías que correspondían a compositores y otros titulares de derechos.
“Smith fue el arquitecto y el líder de un esquema de fraude sofisticado y con múltiples facetas desarrollado a lo largo de muchos años para desviar regalías musicales de compositores legítimos y trabajadores, y de otros titulares de derechos, hacia él mismo.” — Fiscalía federal
Para la acusación, la magnitud de la trama exige una respuesta contundente. Los fiscales advierten de que una pena blanda lanzaría un mensaje peligroso justo en un momento en el que las herramientas de inteligencia artificial permiten generar canciones falsas a bajo coste y reproducirlas en bucle, un problema que llevaba años creciendo en las plataformas.
“Una condena benévola enviaría precisamente el mensaje equivocado: que el fraude en el streaming no se traduce en un castigo significativo.” — Fiscalía federal
El escrito explica también el mecanismo económico del perjuicio. Las regalías que abonan los servicios de música salen de un fondo de ingresos limitado que luego se reparte, de modo que cada reproducción fraudulenta diluye el valor de las reproducciones auténticas y resta dinero a los artistas reales. Bajo esa lógica, los fiscales sostienen que cada stream falso generado por Smith encogió la porción que acababa en manos de los creadores legítimos.
“El fraude en el streaming redirige una parte del fondo de regalías ya existente desde cada titular de derechos legítimo hacia los estafadores. Las regalías que Smith obtuvo de forma fraudulenta salieron a costa de los creadores cuyos derechos legítimos fueron sifonados, porque cada reproducción fraudulenta que perpetró el señor Smith diluyó el valor de cada reproducción legítima.” — Fiscalía federal
La defensa: «una gota en un océano»
La posición de los abogados del acusado es radicalmente opuesta. La semana pasada pidieron al juez que no le impusiera ni un solo día de prisión. Alegaron que su cliente está profundamente arrepentido y que ha asumido toda la responsabilidad de sus delitos, y sostuvieron que los daños provocados son minúsculos e inmedibles porque se reparten entre millones de compositores e intérpretes.
“El efecto que cada reproducción individual de la canción de un artista tiene sobre la cuota de reproducciones totales de cualquier otro artista no equivale a una gota en un cubo: es una gota en un océano. Ningún artista ni compositor concreto sufrió un perjuicio perceptible por la conducta del señor Smith.” — Abogados de Michael Smith
El caso se remonta a 2017, cuando arrancó la actividad descrita por la acusación, y desembocó en 2024 en una detención formalizada mediante un escrito de tres cargos. En marzo de este año, Smith se declaró culpable de un único cargo de conspiración para cometer fraude electrónico y aceptó la confiscación de más de 8 millones de dólares procedentes de la trama.
El margen de pena que maneja el tribunal es amplio. El delito admitido tiene un máximo legal de cinco años de prisión, y las directrices federales sitúan la horquilla aplicable en el caso de Smith entre 46 y 57 meses. Los funcionarios de libertad condicional, en cambio, propusieron una condena más corta, de 24 meses. Los fiscales consideran que la conducta reúne todas las características de los delitos de cuello blanco más graves.
- Más de 8 millones de dólares en regalías desviadas mediante canciones generadas con IA y reproducidas con bots.
- Petición de la Fiscalía: un mínimo de 46 meses de prisión.
- Directrices federales aplicables: entre 46 y 57 meses.
- Recomendación de los servicios de libertad condicional: 24 meses.
- Máximo legal del cargo admitido, conspiración para fraude electrónico: cinco años.
- Punto de partida de la actividad descrita por la acusación: 2017.
Se trata del primer caso de aplicación penal en Estados Unidos por fraude en el streaming, un fenómeno de larga trayectoria que la irrupción de la inteligencia artificial ha agravado al permitir producir canciones falsas en grandes cantidades y reproducirlas de forma repetida.