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Industria Musical Pro
Flamenco · XVII Festival de la Guitarra de Sevilla

Francis Gómez y Rocío Luna, dos estados de gracia sobre el escenario del Turina

El guitarrista Francis Gómez y la cantaora Rocío Luna presentan en el Espacio Turina su recital a dos voces, Sonanta de Falla / Luna de Falla, con composiciones propias en la primera mitad y un segundo tramo de cante de enorme belleza.

Redacción Industria Musical Pro 5 min de lectura

Este artículo se ha redactado con asistencia de inteligencia artificial y ha sido revisado por la redacción antes de su publicación. Cómo usamos la IA.

Francis Gómez y Rocío Luna, dos estados de gracia sobre el escenario del Turina

El Espacio Turina acogió, dentro de la programación del XVII Festival de la Guitarra de Sevilla, el recital que Francis Gómez y Rocío Luna han titulado Sonanta de Falla / Luna de Falla. El formato elegido fue el de dos mitades bien diferenciadas: en la primera, el guitarrista afrontó un repertorio de creación propia en solitario; en la segunda, su instrumento pasó a sostener la voz de la cantaora cordobesa. El resultado dejó pasajes de gran hermosura y confirmó el buen momento de ambos intérpretes.

Primera parte: la guitarra sola de Francis Gómez

El arranque no fue del todo firme. Francis Gómez se mostró algo dubitativo en la pulsación, una circunstancia que él mismo fue comentando con el público a lo largo de la noche y que tiene que ver con su menor costumbre a desenvolverse en solitario, terreno en el que se mueve menos que en las labores de acompañamiento. Pese a esa tibieza inicial, defendió con oficio la rondeña X&Y, una pieza airosa y de marcado ritmo en la que se cuelan aires de bulerías, de tangos y de tanguillos.

De ahí pasó a Auroras del Atlántico, fantasía planteada como homenaje a Falla y resuelta desde un enfoque más clásico del toque, un registro que quizá sorprenda a quienes están habituados a verle secundar a figuras de la talla de Arcángel o Argentina. Varias de las obras escuchadas en esta primera mitad ya habían sido objeto de análisis por parte de nuestro compañero Jesús Naranjo en su crónica más reciente. El poso del mejor clasicismo español se mantuvo con la farruca Fragilidad Azul, una pieza delicada para la que el guitarrista llegó a cambiar de instrumento y de afinación, algo que él mismo se encargó de explicar al respetable.

Ese detalle sirvió para tomar conciencia de la complejidad del trabajo compositivo que hay detrás de su repertorio. No todo el mundo sabe que Francis Gómez, además de firmar sus propias obras, escribe también para otros espectáculos y para artistas como Joaquín Grilo, Marco Flores o Alberto Sellés.

Hubo también espacio para el vínculo personal del guitarrista con Sevilla, a la que dedicó una lectura propia, hecha a su manera, de la marcha Virgen del Valle, que conquistó al público. La primera parte se cerró con unos fandangos de Huelva que tuvieron que abrirse camino frente al peso de las estructuras mentales que todos arrastramos al escuchar esos sones tan familiares, en esta ocasión sin cantaor y sin cante. Los aplausos dictaron sentencia victoriosa.

Segunda parte: guitarra y cante

Apareció entonces sobre las tablas Rocío Luna, de blanco refulgente. La cantaora cordobesa, joven y talentosa, atraviesa un momento de forma notable y llegaba de ofrecer un sensacional recital en el Círculo Flamenco de Madrid junto a otro guitarrista joven de gran categoría, Alejandro Hurtado. De pie, con una mano apoyada en una silla, se ganó por completo al respetable desde su arranque por tonás. Fueron las tonás de La Madrugá, contenidas en El Calor de mis recuerdos, el celebrado trabajo de don Antonio Mairena.

“Cuando corren los cerrojos / voy al alba del nuevo día / a unos le dan martirios dobles / y a otros le estaban quitando la vía / y aquel que se va / va diciendo en el silencio / qué grande es la libertad.”

Después llegó el recuerdo a grandes artistas sevillanos con la taranta Con mi bolsico en la mano, una pieza que quedó grabada en 1929 por El Carbonerillo con la guitarra de Niño Ricardo y que ambos resolvieron con una precisión impecable. Tomó Rocío Luna la iniciativa en este tramo, presentando primero las cantiñas y después unas seguiriyas que trajeron al escenario la memoria de Pastora.

“Delante de mí mare / no me digas ná / qué pena que era / porque me dice mu malitas cosas / cuando tú te vas.”

Las palabras finales y la despedida agradecida de Francis Gómez enlazaron con unos excelentes tientos-tangos que hicieron presente a Paca Aguilera mediante Lo que ha pasao entre los dos / no lo sabe ni la tierra. Aquellas piezas conectaron con el carrusel final de letras tan familiares como el deíto de la mía manita / el que más falta me hiciera o yo vengo de Hungría, que condujeron derechamente a los aplausos del público.

La valoración global del concierto es la de un buen recital de dos artistas en estado de gracia, tanto en el papel de Francis Gómez como guitarra solista como en el de acompañante de una garganta tan primorosa como la de Rocío Luna. El lucimiento fue aún mayor en un espacio como el Turina, de cuya buena acústica siempre conviene dejar constancia, y más todavía cuando todo se interpreta sin ningún tipo de amplificación, como sucedió en esta ocasión. Lamentablemente, hubo menos asistencia de la que la actuación merecía.

El programa de mano, a debate

El caso de este concierto vuelve a alimentar la discusión sobre la utilidad real de los programas de mano. En esta cita se echó en falta todo lo anunciado para la segunda parte, que no se correspondió en absoluto con lo que figuraba por escrito. Se entienden las licencias artísticas que resultan necesarias y también la antelación con la que se elaboran esos materiales, pero se hace preciso un programa que sirva de verdad al público que asiste.

Ficha artística

Sonanta de Falla / Luna de Falla, de Francis Gómez y Rocío Luna. XVII Festival de la Guitarra de Sevilla. Sala Silvio, Espacio Turina, 31 de octubre de 2026. Guitarra: Francis Gómez. Cante: Rocío Luna.