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Industria Musical Pro
Nuevo disco

Anabel Lee pierden el miedo y amplían su mapa sonoro en 'Todas las vidas'

Anabel Lee publican su tercer álbum, 'Todas las vidas', un trabajo en el que la banda se atreve con senderos nuevos sin renunciar a sus señas de identidad, con colaboraciones de Despistaos, Sidonie y Magüi de Ginebras.

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Este artículo se ha generado y publicado de forma automática con inteligencia artificial, a partir de fuentes verificadas. Cómo usamos la IA.

Anabel Lee pierden el miedo y amplían su mapa sonoro en 'Todas las vidas'

Anabel Lee regresan con 'Todas las vidas', su tercer álbum de estudio, un trabajo en el que el grupo se permite mirar más allá de las coordenadas que habían definido su sonido hasta ahora. La banda mantiene las señas de identidad con las que nació, pero en este disco parece haberse quitado de encima el vértigo a transitar terrenos desconocidos y a perderse en ellos.

El resultado fluye sin prejuicios, mientras el proyecto comprueba hasta dónde es capaz de llegar. Las ganas de adueñarse de sonidos más luminosos y de romper las barreras creativas y personales que les tenían atrapados, sin margen para crecer a sus anchas, son el motor del álbum. 'Harto de paredes', el corte que lo cierra, lo argumenta a base de sintes y guitarras.

Ultimátums hacia fuera y hacia dentro

'Todas las vidas' está atravesado por ultimátums de doble dirección. Por un lado, hacia el resto del mundo: hacia todo aquello que uno no quiere en su vida y no encuentra la manera de soltar o de escapar. Por otro, hacia uno mismo, como exigencia para provocar de una vez el cambio necesario y conseguir que las cosas sucedan.

Ese segundo tipo de ultimátum se escucha en 'D.M.', donde el grupo deja caer una confesión incómoda:

“Todo lo que intento sale mal, a ver si aprendo pronto a confiar” — Anabel Lee, en 'D.M.'

El tema se eleva hasta un final en crescendo que vendría a representar ese empujón que cualquiera necesita en algún momento de su vida. En esas coordenadas, Anabel Lee vuelven a sacar sus armas para defender al club de los perdedores y los incomprendidos, y reivindican que resultan mucho más atractivos que el superhéroe de manual que vende la película. La revancha se planifica en 'Ven a jugar', con la vista puesta en recuperar el sitio que creen que les corresponde y en dejarlo claro a quienes no confiaban en ellos.

De Despistaos a Sidonie, pasando por Ginebras

El álbum reserva varios encuentros de lujo. En 'Eterno Parque Galván' se unen a Despistaos para retratar la vuelta al barrio, la nostalgia y esos recuerdos que se miran con cariño pero a los que muchas veces da pereza acudir, porque no apetece que te coman la cabeza. El corte cuenta además con la producción de Pau Paredes, nombre vinculado a trabajos de Natalia Lacunza y Ginebras.

La apuesta por las conexiones generacionales se concreta en 'Estado mental', donde el alma de Anabel Lee se cruza con Sidonie, mientras que el respeto y la admiración hacia bandas de su propio presente se traducen en 'Me cago en el amor', junto a Magüi de Ginebras, uno de los cortes más poperos de la obra.

Tema Dato
Harto de paredes Corte de cierre, con sintes y guitarras
D.M. Final en crescendo y la frase sobre intentarlo todo
Ven a jugar La revancha del grupo
Eterno Parque Galván Con Despistaos; producción de Pau Paredes
Estado mental Con Sidonie
Me cago en el amor Con Magüi de Ginebras; uno de los cortes más poperos
Wilson Fusión ska surgida de la búsqueda

Ska, punk y pocas ganas de etiquetas

'Todas las vidas' habla, como su propio título, de pluralidad: de los muchos lugares a los que la banda puede acudir con comodidad para saciar su hambre de crecer y de hacerse mayor. Se les disfruta cuando endurecen un poco más el sonido y cuando explotan su vena punk, pero la búsqueda también ha regalado sorpresas gratas, como esa fusión ska que es 'Wilson'.

En el fondo, lo que Anabel Lee canta es la libertad, el gusto por la música y la escasa simpatía que les despiertan las etiquetas. Y también la necesidad de terminar con los miedos absurdos y los complejos de inferioridad que hacen sentirse distinto al resto sin llegar a apreciar lo positivo que hay en esa diferencia, una sensación por la que todos han tenido que pasar por algún motivo en algún momento de su vida.